¡Hola, hermanos predicadores!
Aquí les dejo un bosquejo sobre 1 Juan 1:9. Lo he trabajado pensando especialmente en ustedes: pastores, predicadores locales, líderes de grupos pequeños y misioneros que sirven tanto en español como en inglés.
Este mensaje complementa también mi reflexión previa sobre “Confesión y una vida cristiana saludable,” donde se aborda la importancia de tratar el pecado de manera continua en la vida del creyente.
Es práctico, bíblico, cálido y listo para usar este mismo domingo. Pueden predicarlo tal cual o adaptarlo a su contexto.
Al final de cada versión hay una Sugerencia Pastoral para cerrar con un tiempo poderoso de confesión y libertad.
¡Descárguenlo, predíquenlo y cuéntenme después cómo les fue! (Escríbanme en los comentarios o por X @samkim020647422)
Que el Señor use este mensaje para restaurar muchas comuniones con Él.
— El anfitrión de samwithbible
Hello, fellow preachers!
Here’s an outline of 1 John 1:9. I’ve crafted it with you in mind: pastors, local preachers, small group leaders, and missionaries serving in both Spanish and English.
This message also complements my earlier article, “Confession and Healthy Christian Life,” which explores the importance of dealing with sin continually in the believer’s daily walk.
It’s practical, biblical, warm, and ready to use this very Sunday. You can preach it as is or adapt it to your context.
At the end of each version, there’s a Pastoral Suggestion to close with a powerful time of confession and freedom.
Download it, preach it, and tell me how it went afterward! (Write to me in the comments or via X @samkim020647422)
May the Lord use this message to restore many fellowships with Him.
— The host of SamWithBible
🇪🇸 VERSIÓN EN ESPAÑOL
La Confesión y el Perdón de Pecados Bosquejo Bíblico y Práctico para Predicar (1 Juan 1:9)
Texto base: “Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonarnos los pecados y limpiarnos de toda maldad.” (1 Juan 1:9)
Introducción: El Hijo que Ama a su Padre, pero se Siente Lejos
Muchos cristianos aman sinceramente a Dios y creen en Jesucristo, pero viven como si Él estuviera lejos. Oran, asisten a la iglesia y desean agradarlo, pero no experimentan la paz, el gozo y la seguridad que deberían caracterizar la vida de un hijo de Dios.
La Biblia enseña que todo creyente ha recibido el Espíritu de adopción y puede llamar a Dios “Abba, Padre” (Romanos 8:15). Sin embargo, existe una diferencia entre identidad e intimidad: somos hijos por la fe en Cristo, pero la comunión puede verse afectada.
La pregunta pastoral clave es: 👉 ¿Cómo está hoy tu relación con Dios? ¿Lo sientes cercano o distante?
Dios desea una relación íntima con sus hijos — aquí, ahora y para siempre. Vivir cerca de Él produce paz, seguridad, descanso y gozo. Vivir lejos deja un vacío interior que nada material puede llenar.
1. El Problema: El Pecado como Barrera
Isaías 59:2 declara: “Las iniquidades de ustedes han hecho separación entre ustedes y su Dios.”
El pecado no hace que Dios deje de amarnos ni que abandone a sus hijos, pero levanta barreras en nuestro corazón que interrumpen la comunión con Él.
Incluso los creyentes nacidos de nuevo pueden experimentar distancia espiritual cuando hay pecado no confesado. El pecado ignorado o justificado endurece la sensibilidad espiritual y roba el gozo de la salvación (Salmo 51:12).
2. La Solución: La Confesión (1 Juan 1:9)
Este versículo ofrece una promesa extraordinaria y una disciplina espiritual esencial.
2.1 ¿Qué significa “confesar”? La palabra bíblica implica reconocer honestamente el pecado y ponerse de acuerdo con Dios sobre su gravedad. No es informar a Dios (Él ya lo sabe), sino admitir la verdad delante de Él.
👉 La confesión (ὁμολογέω – homologeó) en este contexto no se trata de obtener la salvación, sino de restaurar la comunión íntima de los hijos de Dios con Él. Aunque está estrechamente relacionada con el arrepentimiento, pone el énfasis en reconocer pecados específicos delante de Dios, mientras que el arrepentimiento (μετάνοια, metanoia) describe un cambio más profundo del corazón que se vuelve hacia Él, como se ilustra en el regreso del hijo pródigo a su padre.
2.2 “Nuestros pecados” (plural) La confesión bíblica no es vaga ni general. No es simplemente decir: “Señor, perdona todos mis pecados.”
La libertad llega cuando reconocemos específicamente aquello que el Espíritu Santo trae a nuestra conciencia: resentimiento, orgullo, envidia, palabras hirientes, omisiones del bien, entre otros.
2.3 ¿A quién confesamos? La confesión se dirige directamente a Dios, porque solo Él puede perdonar y limpiar la conciencia. Jesucristo es el único Mediador entre Dios y los hombres (1 Timoteo 2:5). Por su sacrificio, tenemos acceso al Padre. Un pastor o hermano puede acompañar en oración, pero el perdón proviene de Dios.
2.4 ¿Por qué Dios nos perdona? — “Fiel y justo” Este es el fundamento de la seguridad del creyente.
- Fiel: Dios cumple su promesa.
- Justo: Dios puede perdonarnos porque la deuda ya fue pagada por Cristo en la cruz. Perdonarnos es, para Él, un acto de justicia divina.
El perdón no depende de nuestras emociones ni de nuestra capacidad para sentir arrepentimiento suficiente, sino de la obra consumada de Jesucristo.
2.5 Perdón y limpieza Dios no solo perdona (cancela la deuda), sino que también limpia (quita la mancha). Esto implica: • eliminación de la culpa • liberación de la vergüenza • restauración de la paz interior • renovación de la comunión con Dios
3. La Dinámica Espiritual: Vaciar y Llenar
La confesión “vacía” el corazón del pecado, pero dejarlo vacío es peligroso. Debe llenarse con la presencia y la Palabra de Dios.
Una ilustración útil es la de un niño en los brazos de su padre: no solo descansa en su amor, sino que escucha su voz.
La comunión con Dios se fortalece mediante: • la oración • la lectura bíblica • la obediencia diaria • la dependencia del Espíritu Santo
Cuanto más llena esté la vida de Dios, menos espacio tendrá el pecado.
4. Aplicación: La Confesión como Estilo de Vida
La confesión no es un acto ocasional ni un ritual dominical. Es una práctica continua en la vida del creyente. Puede realizarse en cualquier lugar: en casa, en el trabajo, durante la oración personal o al meditar en la Palabra.
La madurez espiritual no consiste en la ausencia de pecado, sino en la rapidez con la que respondemos a él. Un corazón sensible al Espíritu Santo confiesa prontamente y vuelve a la comunión.
5. Sugerencia Pastoral para Predicadores
Para aplicar el mensaje, es útil guiar a la congregación en un tiempo de oración silenciosa (2-3 minutos). Invite a los oyentes a hablar con Dios sinceramente acerca de aquello que el Espíritu Santo les muestre. Puede mencionar áreas comunes como: • resentimiento o falta de perdón • pensamientos impuros • envidia o celos • palabras dañinas • acciones incorrectas • omisiones del bien
Después, lea en voz alta 1 Juan 1:9 y afirme: “Cuando confesamos, Él es fiel y justo para perdonarnos y limpiarnos.”
Conclusión: Hijos Cercanos, no Solo Hijos Perdonados
El objetivo de la confesión no es vivir centrados en el pecado, sino vivir en comunión con el Padre. Dios no busca simplemente hijos que sepan que están perdonados, sino hijos que vivan cerca de Él.
Cuando practicamos la confesión bíblica, pasamos de una culpabilidad vaga a una libertad concreta, y nuestra relación con Dios se vuelve más íntima, segura y gozosa.
🇺🇸 ENGLISH VERSION
Confession and Forgiveness of Sin: A Biblical and Practical Sermon Outline (1 John 1:9)
Text: “If we confess our sins, He is faithful and just to forgive us our sins and to cleanse us from all unrighteousness.” (1 John 1:9)
Introduction: The Child Who Loves the Father but Feels Distant
Many Christians sincerely love God and believe in Christ, yet live as if He were far away. They pray, attend church, and desire to please Him, but do not experience the peace, joy, and security that should characterize the life of God’s children.
Scripture teaches that every believer has received the Spirit of adoption and may call God “Abba, Father” (Romans 8:15). However, there is a difference between identity and intimacy: we are children by faith in Christ, but fellowship can be disrupted.
A key pastoral question is: 👉 How is your relationship with God today? Do you experience Him as near or distant?
God desires intimate fellowship with His children — here, now, and forever. Living close to Him produces peace, security, rest, and joy. Living far from Him leaves an inner void that nothing material can fill.
1. The Problem: Sin as a Barrier
Isaiah 59:2 declares: “Your iniquities have separated you from your God.”
Sin does not cause God to stop loving His children, but it erects barriers in our hearts that interrupt fellowship with Him.
Even born-again believers can experience spiritual distance when sin remains unconfessed. Ignored sin hardens spiritual sensitivity and robs the joy of salvation (Psalm 51:12).
2. The Solution: Confession (1 John 1:9)
This verse offers both a wonderful promise and a vital spiritual discipline.
2.1 What Does It Mean to “Confess”? Biblical confession means honestly acknowledging sin and agreeing with God about its seriousness. It is not informing God but admitting truth before Him.
👉 Confession (ὁμολογέω -homologeó) in this context is not about obtaining salvation, but about restoring the intimate fellowship of His children with God. It is conceptually different from ‘repentance (μετάνοια, metanoia) — turning back/ turning around, as in the prodigal son turning back to father.
2.2 “Our Sins” (Plural) Biblical confession is specific, not vague. Freedom comes when we name what the Holy Spirit brings to mind — resentment, pride, envy, harmful speech, neglect of good, and other sins of both omission and commission.
2.3 To Whom Do We Confess? Confession is directed to God, because only He can forgive and cleanse the conscience. Jesus Christ is the only mediator between God and humanity (1 Timothy 2:5). Through His sacrifice we have direct access to the Father. A pastor or brother may join us in prayer, but forgiveness comes from God alone.
2.4 Why Does God Forgive? — “Faithful and Just” This is the foundation of the believer’s assurance.
Contextually, the phrase “He is faithful and just” (πιστός ἐστιν καὶ δίκαιος) describes God’s character. Grammatically, these coordinated terms emphasize that God is faithful — keeping His promises — and just, perfectly righteous and consistent with His holy nature. Forgiveness is therefore not an arbitrary act of leniency, but one grounded in God’s justice and love, resting on Christ’s finished work of redemption, through which He bore the penalty for sin on the cross in accordance with God’s redemptive plan (Gen 3:15).
Forgiveness does not depend on our emotions or on feeling sorry enough — it rests entirely on the completed work of Jesus Christ.
2.5 Forgiveness and Cleansing
God not only forgives (pardons our sins) but also cleanses us from the stain of sin. This results in:
• removal of guilt
• freedom from shame
• restoration of inner peace
• renewal of fellowship with God
• restored confidence before Him
3. The Spiritual Dynamic: Emptying and Filling
Confession “empties” the heart of sin, but leaving it empty is dangerous. It must be filled with God’s presence and Word.
A helpful picture is a child in his father’s arms: he doesn’t just receive pardon — he stays to hear his father’s voice.
Fellowship with God is strengthened through:
• prayer
• reading the Bible
• daily obedience • dependence on the Holy Spirit
The more our lives are filled with God, the less room there is for sin.
4. Application: Confession as a Lifestyle
Confession is not a one-time event or a Sunday ritual. It is a way of life. Spiritual maturity — the pursuit of holiness to which God calls His people — is not the absence of sin, but the speed with which we respond to it. A heart sensitive to the Holy Spirit confesses quickly and returns to fellowship with God.
Like a white garment that becomes soiled in daily use, it must be washed promptly to remain clean; confession is the cleansing of the heart that restores the believer’s purity and fellowship with God.
5. Pastoral Application
Preachers may guide the congregation in 2–3 minutes of silent prayer. Invite them to speak honestly with God about whatever the Holy Spirit brings to mind. You may mention common areas such as:
• resentment or unforgiveness
• impure thoughts
• envy or jealousy
• harmful words
• wrong actions
• neglect of good
• any other sins of omission or commission, naming each one specifically before God
Then read 1 John 1:9 aloud and declare:
“When we confess, He is faithful and just to forgive us and to cleanse us.”
Conclusion: Children Who Live Near the Father
The goal of confession is not to be preoccupied with sin, but to live in close fellowship with the Father. God desires not only forgiven children, but children who walk closely with Him.
When we practice biblical confession, we move from vague guilt to concrete freedom, and our relationship with God becomes more intimate, secure, and joyful.
Sola Scriptura! Sola Fide! Solar Gratia! Solus Spiritus Sanctus!
Solus Spiritus! Soli Deo Gloria!
Leave a comment